martes, 25 de abril de 2017

Los menores de la Casa Escuela Santiago Uno "escriben colectivamente" un Documental



Los menores internados en un centro de Salamanca ruedan y protagonizan un filme sobre sus duras y dramáticas vivencias


Ampliar fotoAlumnos de la Escuela Unocine para menores, junto al director Pedro Sara. PEDRO SARA


Mario sonríe y dice: “¡Acción!”. Lo que narra a continuación, en el fondo, bien podría proceder de una película. Aunque sus ojos negros ni se inmutan mientras relata conflictos familiares, amenazas con armas blancas a sus padres y un robo de dinero a su madre que colmó el vaso. Le explicaron que ya bastaba. Y que solo quedaban dos opciones. La primera era “la cárcel”, recuerda. Mejor la segunda: la Escuela Santiago Uno de Salamanca, “un centro de convivencia en grupo educativo”, según su coordinadora, Puerto Rojas. Aquí, en pleno corazón de la ciudad, se junta un centenar de menores, ingresados por distintas razones, para remontar una carrera en la que van últimos. Desde hace un año, cuentan además con la escuela Unocine. Así que han rodado y protagonizado un filme. Ahora, por fin, están listos para enseñarlo.

Para Mario, en realidad, es la segunda experiencia cinematográfica. Ya apareció en el corto de un amigo. “Cuesta soltarse ante los demás, pero una película te permite hacer o decir cosas que habitualmente no podrías”, sostiene. Y lo cierto es que el filme, titulado provisionalmente Te fuiste al alba, abre un portal hacia vidas, inquietudes y esperanzas de estos jóvenes, en sus propias caras y voces. 

jueves, 20 de abril de 2017

Un colegio que inspira: El Joaquim Ruyra (L´Hopitalet de Llobregat)


Un colegio que merece la pena conocer en España


El Joaquim Ruyra desafía todos los dogmas del sistema educativo: está en un barrio conflictivo, el 92% de los alumnos son extranjeros... y aún así logra mejores resultados que muchos colegios de élite.

Visitamos sus aulas para descubrir la receta de su buena educación. El primer mandamiento: "Si hay silencio en clase es que algo va mal".

Nada más entrar en clase ocurre algo insólito: nada. El aula de quinto de primaria está abarrotada pero nadie me presta la más mínima atención. Doy algunos pasos entre las mesas, me asomo al centro de un grupo de alumnos, pero ninguno levanta la vista. Me ven, pero me ignoran. En mis tiempos, y en otros colegios, cualquier persona, animal o cosa que se manifieste en la puerta de un aula se convierte de forma instantánea en la mejor escapatoria.

Hace tres meses un nuevo milagro atrae peregrinos a uno de los barrios más pobres del área metropolitana de Barcelona. Curiosos, estudiantes de magisterio, académicos y comitivas institucionales se desplazan semanalmente hasta La Florida, en L'Hospitalet de Llobregat, para visitar el prodigioso colegio Joaquim Ruyra. Yo soy uno de esos peregrinos.

Todo empezó cuando se hicieron públicos algunos de los resultados de las pruebas de competencias básicas que realiza la Generalitat. Los datos revelaron que el nivel académico de los alumnos de primaria de este centro público está muy por encima de la media. En algunas materias supera incluso el de los colegios privados de más prestigio de Cataluña. Lo llamaron «milagro educativo».

miércoles, 19 de abril de 2017

El grito de la generación que va a vivir peor

La crisis ya es tan nuestra y tan de casa como un miembro más de la familia, pero nadie la esperaba cuando llegó. Pensamos que sería un huésped pasajero, y lleva casi una década viviendo con nosotros.

Resultado de imagen de jovenes vivirán peor que sus padres

Las autoridades económicas y los gabinetes de estudios de los bancos han decretado que la crisis se ha ido para no volver, pero en casa viven hijos y nietos con mínimas expectativas de fundar una familia, tener un contrato de más de tres meses, o ganar más de 766 euros mensuales. Los jóvenes no tienen más recuerdo que el de la crisis. Nacieron con todas las comodidades y se están haciendo adultos con todas las incertidumbres.

A ellos -a nuestros jóvenes- dedica el periodista y economista Joaquín Estefanía su último libro. Abuelo, ¿cómo habéis consentido esto?. El periodista conecta con las preocupación de una sociedad que sólo gracias a la familia ha podido sobrevivir a la devastación de la última década. «Como padre y como abuelo -confiesa- me horroriza la sensación de no poder proteger a mis seres queridos». La misma sensación que tienen hoy todos los padres y las madres españolas. Es una idea que está en la calle, que se repite en los medios de comunicación, que figura en estudios de distintas organizaciones. Una idea que todo el mundo repite y sobre la que hay pocas reflexiones tan profundas y documentadas como este libro, escrito con vocación didáctica para todos los públicos.