miércoles, 12 de julio de 2017

Padres sobreprotectores, niños sobreinútiles


Los 'padres helicóptero' están criando niños incapaces de afrontar nada.






















Últimamente se habla mucho de los padres helicóptero en las noticias. Son el tipo de padres que no pueden parar de "sobrevolar" a sus hijos. Prácticamente los envuelven en plástico de burbujas y acaban creando una generación de niños incapaces de manejar sus trabajos y sus vidas. Los padres helicóptero piensan que les están haciendo un favor a sus hijos, pero, en realidad, están mermando sus posibilidades de tener éxito. En concreto, están echando por tierra sus probabilidades de encontrar un puesto de trabajo y mantenerlo.

Los padres helicóptero no quieren que sus hijos se hagan daño. Intentan suavizar cada golpe de la vida y acolchar cada caída. El problema es que estos niños sobreprotegidos nunca han aprendido a lidiar con la derrota, el fracaso o la decepción, aspectos inherentes a la vida. La sobreprotección hace que a estos niños les sea casi imposible aprender a asimilar la frustración, y sin desarrollar esta cualidad psicológica, cuentan con una gran desventaja en el momento en el que se incorporan al mercado laboral.

lunes, 10 de julio de 2017

El Smartphone, ¿nos ayuda educativamente?



El smartphone, ese arma de distracción masiva. Este es el título de este artículo en El País. Seguimos en el debate sobre las nuevas tecnologías y la educación. Y debemos caer en la cuenta que de ninguna manera Educar es lo mismo que Instruir o Transmitir información o conocimientos. En esta distinción nos van muchas decisiones. Por eso debe estar clara. Sabemos que Educar hace referencia, de muchas maneras, a abrirse a nuevas relaciones: con uno mismo, con los demás, con el mundo, con lo transcendente. Por eso nos preguntamos no sólo por la "utilidad" o "funcionalidad" de un instrumento, sino por su "filosofía", tanto a la hora de concebirlo, como de diseñarlo y comercializarlo. Seguimos, repito, en el debate. 

La capacidad de concentración se resiente con tantas aplicaciones que reclaman nuestro interés. Saltamos de una cosa a otra, nos cuesta mantener el foco. El móvil crea adicción. Domesticarlo no es sencillo.


Vamos por la vida con un arma de distracción masiva en el bolsillo. Con un dispositivo maravilloso que pone el mundo al alcance de nuestra mano, sí, con un artilugio que es la puerta al conocimiento, o al menos a la información. Pero en ese objeto que ha cambiado nuestra forma de vivir anidan, agazapadas, toda una serie de aplicaciones que reclaman atención con homologables grados de urgencia. ¿Y si me pierdo algo? El miedo a perderse algo —en inglés, fomo, fear of missing out—, recelo, en ocasiones, angustia, que se multiplica en estos nuevos tiempos.

Bienvenidos a la era de las mentes dispersas, de los cerebros a los que les cuesta centrar el foco, de las microconversaciones y la microatención, de personas que por momentos tienen la sensación de operar cual pollo sin cabeza en el ecosistema digital (cuando no, también, en la vida real).
Inciso: Dispersar, según la Real Academia Española: dividir el esfuerzo, la atención o la actividad, aplicándolos desordenadamente en múltiples direcciones.

viernes, 7 de julio de 2017

Filosofía lúdica para niños en el colegio Laude Fontenebro (Moralzarzal. España)


“La filosofía es el deseo de saber, y eso es algo innato en los niños”



El Colegio Laude Fontenebro, situado en Moralzarzal, incorpora desde hace tres años en su currículo educativo y de forma exclusiva en la zona el Programa de Filosofía Lúdica, cuyo objetivo principal es desarrollar en los niños y sus educadores el pensamiento crítico, ético y creativo, teniendo en cuenta además que una reciente investigación (cuyos resultados se han publicado en ‘Analytic Teaching and Philosophical Praxis’) “sugiere que enseñar filosofía puede producir una mejora significativa en el nivel de inteligencia de los alumnos”.

En el caso del Laude, el proyecto ha sido puesto en marcha por Julia García Morán, coordinadora de Infantil, quien detallaba que “la metodología de trabajo con los niños es participativa, creativa, lúdica, interactiva, dinámica y holística”. Por su parte, la directora del centro, Alicia Alonso de Leciñana, explica que se trata de “pensar mejor, de forma más rápida y más eficiente, a la vez que aprenderán a resolver sus problemas siendo más hábiles para afrontar los retos del siglo XXI. Y todo esto en un ambiente lúdico de juego y diálogo”. Con ella hablamos acerca de las características de este novedoso programa.

miércoles, 5 de julio de 2017

El rendimiento académico de los alumnos Waldorf

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Hablamos de la pedagogía Waldorf, como hemos hablado de muchas otras pedagogías. No estamos en este blog ni mucho menos vinculados a ella. Pero no nos causa ningún empacho hacernos eco de la misma. Tiene, en muchos aspectos, la brillantez del sentido común a la hora de hacer las cosas. Y, por supuesto, muchos estudios que, cada cuando, van certificando lo que gran parte del sentido educativo más perspicaz y apasionado con esta profesión, practica. En esta ocasión además esta reflexión hace alusión a la inclusión de alumnos con "riesgo de exclusión social". Y por eso también nos interesa. O precisamente por eso. 

Muchos papás y mamás tienen la creencia de que en las escuelas Waldorf o en otras escuelas independientes los niños se lo pasan bien pero no aprenden tanto como en los colegios normalesde modo que después no estarán bien preparados para la escuela primaria, el instituto o la universidadEsta idea es comprensible, pues participa de la (única) experiencia que la mayoría hemos tenido: aprender mucho, estudiar, preparar exámenes, hacer los deberes… no es algo divertido. Al final siempre hace falta mucho sacrificio para sacar buenas notas, y si hay mucho disfrute, es que algo falla.

¿Hasta qué punto esta creencia es cierta? Afortunadamente, desde hace unos años contamos con un abundante número de estudios empíricos internacionales (Reino Unido, Alemania, EEUU, Austria, Australia, Nueva Zelanda) y varios informes PISA que nos pueden dar una respuesta [1]. Exponemos a continuación los hallazgos de estos estudios, de forma literal, para que podáis sacar vuestras propias conclusiones.Test estandarizados: EEUU y Alemania
Los alumnos Waldorf están menos expuestos a los test estandarizados, y normalmente no realizan pruebas de este tipo antes de los 14 años. A pesar de ello, en EEUU, las puntuaciones en los Test SAT de los alumnos Waldorf están normalmente por encima de la media nacional, especialmente en pruebas verbales.[24] Los estudios que comparan los resultados de las pruebas de acceso a la universidad en Alemania encontraron que, en conjunto, los el porcentaje de graduados Waldorf que pasaron el examen fue el doble o el triple que los estudiantes del sistema estatal. [24][25]

Los alumnos Waldorf no usan libros de texto, en cada asignatura confeccionan su propio libro con sus anotaciones e investigaciones (cuadernos de la Escuela Waldorf La Marina, en Benidorm)

EEUU. Investigación sobre escuelas Waldorf

Una investigación sobre las escuelas Waldorf de Estados Unidos realizada en 1995 encontró que, en general, los padres consideraban que las escuelas Waldorf lograban alcanzar los principales intereses de los estudiantes, y describían su educación como aquella que «integraba el desarrollo estético, espiritual e interpersonal del niño con el desarrollo intelectual riguroso», preservando en los estudiantes el entusiasmo para aprender de modo que pueden desarrollar un mejor sentido de la confianza en uno mismo y la auto-guía.
La opinión de la mayoría de alumnos era positiva sobre la escuela, y afirmaban vivirla como «una comunidad de amigos», y resaltaban las oportunidades para crecer y desarrollarse a través de la amplia gama de actividades ofrecidas, para aprender cuando estaban preparados apara aprender, para desarrollar la imaginación, y para alcanzar la comprensión del mundo a la vez que comprenderse a uno mismo. Muchos estudiantes también destacaron la amabilidad de sus compañeros y el hecho de tener la oportunidad de pensar las cosas por ellos mismos, sin recibir conclusiones masticadas por el maestro, y la capacidad de estar positivo y libre de presiones a la hora de enfrentar los problemas. Los estudiantes también sugirieron algunas mejoras tales como más clases de educación física, más preparación para los test estandarizados, clases de política mundial y clases de informática. Tanto profesores como padres y estudiantes coincidieron al expresar su deseo de mejorar la diversidad del cuerpo docente, especialmente mediante el incremento de la presencia de minorías como los afroamericanos e hispanoamericanos. [23]

Estudio sobre la aplicación de los métodos Waldorf en alumnos de riesgo

La escuela Thomas E. Mathews Community en California atiende a delincuentes juveniles de alto riesgo, muchos de los cuales poseen «discapacidades en el aprendizaje». La escuela cambió al método Waldorf en los años 90. En 1999 una investigación de la escuela encontró que los estudiantes «habían mejorado su actitud hacia el aprendizaje, mejor interacción social y un progreso académico excelente».[21][22] Este estudio identificaba la integración de las artes «en casi cada unidad del curriculum y en casi todas las actividades de clase» como la herramienta más efectiva para ayudar a los estudiantes a superar los patrones de fracaso. La investigación también halló mejoras significativas en las calificaciones de lectura y matemáticas, participación de los estudiantes, concentración, apertura y entusiasmo, así como en la estabilidad emocional, civismo y tenacidad.[22]

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En las escuelas Waldorf, cada actividad es una oportunidad para trabajar metódicamente las habilidades sociales, y los maestros han sido entrenados específicamente para ello como parte importante de su formación. Alumnos con su maestra compartiendo el almuerzo en el centro Madre Tierra (Cuenca)

Estudio comparativo de desarrollo moral

Una investigación norteamericana concluyó que los alumnos Waldorf puntuaban significativamente más alto en los test de razonamiento moral que los alumnos escuelas de bachillerato públicas y que los alumnos de institutos de bachillerato religiosos. Los estudiantes Waldorf eran también, de lejos, más propensos a opinar sobre el estudio y la investigación en general, y a sugerir posibles mejoras en la técnica de investigación y ofrecer modos alternativos para resolver los dilemas morales que aparecían durante el estudio.[20] 

Arte y creatividad

Un estudio que comparaba la habilidad en dibujo de los niños en escuelas Waldorf, Montessori y centro públicos concluyó que «la aproximación al arte en las escuelas Waldorf conduce, no sólo a dibujos de calificación alta, imaginativos y de elevada habilidad en el trazado y el uso del color, sino también a dibujos de observación más precisos y detallados» Otro estudio concluyó que los alumnos Waldorf alcanzan mayores puntuaciones medias en el Test Torrance de Habilidad en Pensamiento Creativo que los alumnos estatales.

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Diversas instantáneas del centro Madre Tierra (Cuenca): aula maternal, alumnos de infantil practicando el bordado, jardín de la escuela, y alumnos de primaria trabajando operaciones con fracciones mediante fichas de dominó.